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Atopobium vaginae

El Atopobium vaginae es una bacteria que juega un papel crucial en los desequilibrios de la flora íntima femenina. A menudo actúa de la mano con la Gardnerella para causar Vaginosis Bacteriana (VB). Sin embargo, el Atopobium tiene una característica muy particular y frustrante: es altamente resistente a los tratamientos convencionales. Suele ser el principal culpable de las infecciones vaginales recurrentes, esas que parecen curarse pero vuelven a aparecer a las pocas semanas. Conocer si esta bacteria específica está en tu ecosistema es el único camino para romper ese círculo vicioso.

¿Cuáles son los síntomas?

Al ser uno de los motores principales de la Vaginosis Bacteriana, sus síntomas son idénticos a los de un desequilibrio de la flora, lo que hace imposible diagnosticarlo solo por lo que sientes:

  • Alteraciones íntimas: Un cambio notable en el flujo vaginal, que suele volverse abundante, de color blanco grisáceo o acuoso, acompañado de un olor fuerte y muy característico (a menudo descrito como olor a pescado) que empeora tras el sexo o la regla.
  • Molestias recurrentes: Aunque no suele causar dolor intenso, sí provoca una sensación de incomodidad constante, picor leve o irritación en la zona vulvar externa.
  • La señal de alarma: El síntoma más claro de que el Atopobium vaginae: haber tomado tratamiento para la vaginosis u óvulos genéricos y notar que las molestias regresan poco tiempo después.

Candidiasis Vaginal (Candida albicans)

La Candida albicans no es una bacteria ni un virus, sino un hongo (levadura). Curiosamente, forma parte de la flora íntima normal de la mayoría de las mujeres y convive en silencio sin causar problemas, mantenido a raya por tu sistema inmunitario y por tus bacterias protectoras (lactobacilos). 

Sin embargo, cuando este ecosistema protector se debilita (ya sea por tomar antibióticos, por estrés, bajadas de defensas o cambios hormonales), el hongo aprovecha para multiplicarse rápidamente. Este sobrecrecimiento es lo que conocemos como Candidiasis Vaginal, una de las afecciones más comunes, incómodas y, afortunadamente, más fáciles de curar si se diagnostica correctamente.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando prolifera, inflama severamente las paredes vaginales y la vulva, provocando:

  • El síntoma inconfundible: Un picor o escozor extremo, constante en toda la zona íntima externa e interna. Dolor o ardor agudo al orinar y molestias durante las relaciones sexuales.
  • Alteraciones visuales: La vulva suele verse muy enrojecida, hinchada e irritada.
  • Cambio en el flujo: Produce un flujo vaginal muy característico: espeso, blanco y con aspecto de “requesón”. Dato clave: A diferencia de la vaginosis bacteriana, el flujo de la candidiasis NO huele mal.

Chancro blando (Haemophilus ducreyi)

El Haemophilus ducreyi es la bacteria responsable de una Infección de Transmisión Sexual (ITS) conocida como Chancroide o Chancro blando. Se transmite a través del contacto sexual directo piel con piel. Aunque es menos conocida que la clamidia o la gonorrea, es importante tenerla en cuenta porque provoca lesiones en la zona íntima. Estas lesiones no sólo son dolorosas, sino que al ser llagas abiertas, actúan como una puerta de entrada que facilita contraer otras infecciones graves.

¿Cuáles son los síntomas?

A diferencia de otras ITS silenciosas, el chancroide sí suele tener síntomas evidentes:

  • Alteraciones y lesiones: El síntoma principal es la aparición de protuberancias en la zona genital o anal que rápidamente se rompen y se convierten en úlceras o llagas abiertas, profundas y que sangran con facilidad al roce.
  • Molestias recurrentes: A diferencia de la sífilis (cuyas llagas no duelen), las úlceras del chancroide son muy dolorosas. Además, causan dolor al orinar o durante las relaciones sexuales.
  • Síntomas en otras zonas: Es muy común que los ganglios linfáticos de las ingles se hinchen, se vuelvan muy sensibles al tacto e incluso lleguen a supurar si la infección avanza.

Citomegalovirus (CMV)

El Citomegalovirus (CMV) es un virus muy común que pertenece a la misma familia que el virus del herpes. Se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales infectados, como la saliva, el semen, los fluidos vaginales, la sangre o la orina (por eso puede transmitirse tanto por vía sexual como por un simple beso o compartiendo cubiertos). Al igual que otros virus de su familia, una vez que entra en tu cuerpo, permanece allí de por vida, generalmente en estado “dormido” e inofensivo. Sin embargo, conocer tu estado es absolutamente crucial si estás planificando un embarazo, ya que contraer el virus por primera vez durante la gestación puede suponer riesgos para el desarrollo del bebé.

¿Cuáles son los síntomas?

La inmensa mayoría de las personas sanas que lo contraen no muestran ningún síntoma. Cuando el virus está activo, las señales suelen confundirse con una gripe fuerte o mononucleosis::

  • Molestias generales: Fatiga extrema, fiebre prolongada, sudores nocturnos y dolores musculares.
  • Inflamación: Dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados, especialmente en la zona del cuello.
  • El riesgo real (El embarazo): Si una mujer embarazada se infecta por primera vez, el virus puede atravesar la placenta (CMV congénito) y causar problemas de audición o desarrollo en el recién nacido.

Clamidia (Chlamydia trachomatis)

La clamidia es una de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de origen bacteriano más comunes en todo el mundo, causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales). A menudo se la conoce como la “infección silenciosa”, ya que en la gran mayoría de los casos no presenta señales evidentes al principio. Esto hace que sea muy fácil transmitirla sin saberlo, convirtiendo el chequeo preventivo en tu mejor herramienta de cuidado.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando los síntomas aparecen (generalmente entre 1 – 3 semanas después del contacto), pueden incluir:

  • Alteraciones íntimas: Flujo vaginal inusual, sangrado leve fuera de los días de menstruación, secreción extraña en el pene.
  • Molestias recurrentes: Sensación de ardor o escozor al orinar, molestias durante las relaciones sexuales.
  • Síntomas en otras zonas: La clamidia también puede causar dolor de garganta, molestias rectales o incluso irritación ocular (conjuntivitis). Si no se detecta a tiempo, el cuerpo puede reaccionar con fiebre leve y malestar general.

Estreptococo Grupo B (Streptococcus agalactiae)

El Streptococcus agalactiae, conocido comúnmente como Estreptococo del Grupo B (EGB), es una bacteria muy común que suele vivir de forma natural en el tracto gastrointestinal o en la vagina de un 20% a 30% de las mujeres sanas. No se considera una Infección de Transmisión Sexual (ITS) típica, ya que su presencia es, en la mayoría de los casos, una simple colonización inofensiva. Sin embargo, conocer tu estado es de vital importancia si estás embarazada o planeas estarlo. Durante el parto vaginal, la bacteria puede transmitirse al recién nacido, lo que podría causarle infecciones graves en sus primeros días de vida. El diagnóstico preventivo es tu mayor acto de cuidado hacia él.

¿Cuáles son los síntomas?

La inmensa mayoría de las mujeres portadoras están completamente sanas y no presentan ningún síntoma a lo largo de su vida. No obstante, en algunas ocasiones, un sobrecrecimiento puede causar:

  • En mujeres no embarazadas: Infecciones del tracto urinario (ardor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño) o, más raramente, alteraciones leves en el flujo vaginal.
  • En mujeres embarazadas: Aunque la madre siga sin tener síntomas, la bacteria puede provocar infecciones urinarias durante la gestación o, en casos no controlados, contribuir a un parto prematuro.
  • El verdadero riesgo (El bebé): Si no se detecta antes del parto, el bebé puede exponerse a la bacteria y desarrollar complicaciones respiratorias o infecciones graves en sus primeras semanas.

Gonorrea (Neisseria gonorrhoeae)

La gonorrea es una Infección de Transmisión Sexual (ITS) bacteriana muy común, causada por Neisseria gonorrhoeae. Se transmite mediante relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales). Aunque a veces causa molestias intensas, muchas personas (especialmente mujeres) no presentan señales evidentes al principio. Además, es muy habitual que se contraiga de forma conjunta con la clamidia, por lo que testear ambas a la vez es el enfoque preventivo más inteligente.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando los síntomas aparecen (generalmente entre 2 -14 días después del contacto), pueden incluir:

  • Alteraciones íntimas: Flujo vaginal inusual (a menudo amarillento o verdoso), sangrado entre periodos menstruales, secreción espesa (blanca, amarilla o verde) en el pene.
  • Molestias recurrentes: Fuerte sensación de ardor o dolor al orinar, dolor o inflamación en los testículos, molestias en el bajo vientre durante las relaciones.
  • Síntomas en otras zonas: Puede afectar la garganta (causando dolor persistente), el recto (dolor, picor o sangrado) o los ojos (conjuntivitis). Si la infección avanza sin control, puede generar fiebre y afectar a las articulaciones.

Herpes labial / genital
(Virus del Herpes Simple I y II)

El Virus del Herpes Simple (VHS) es una infección viral extremadamente común que se transmite por contacto directo de piel con piel o mucosas. Existen dos tipos principales: el VHS-1 (tradicionalmente asociado al herpes labial, pero que hoy en día causa muchos casos de herpes genital por el sexo oral) y el VHS-2 (principal causante del herpes genital clásico). Una característica clave de este virus es que, una vez contraído, permanece “dormido” en el cuerpo y puede despertar provocando brotes ocasionales. A pesar del estigma que lo rodea, es una infección muy manejable, y conocer exactamente qué tipo de virus tienes es el primer paso para recuperar tu tranquilidad.

¿Cuáles son los síntomas?

Muchas personas son portadoras del virus pero nunca llegan a desarrollar síntomas.  Cuando se produce un brote evidente, los signos incluyen:

  • Alteraciones y lesiones: Aparición de pequeñas ampollas dolorosas que se rompen y forman úlceras o llagas en la zona genital, anal o alrededor de la boca.
  • Molestias recurrentes: Sensación de hormigueo, picor o ardor en la zona afectada (a menudo ocurre días antes de que aparezcan las ampollas). También puede haber dolor agudo al orinar si la orina entra en contacto con las llagas abiertas.
  • Síntomas generales (Primer brote): El primer episodio suele ser el más fuerte y puede acompañarse de síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, dolor de cabeza, malestar general y ganglios inflamados en las ingles.

Linfogranuloma venéreo (LGV)

El Linfogranuloma venéreo (LGV) es una Infección de Transmisión Sexual (ITS) causada por unas cepas invasivas de la bacteria Chlamydia trachomatis (tipos L1, L2 y L3). A diferencia de la clamidia común, que suele quedarse en las mucosas superficiales, el LGV es más agresivo y ataca directamente al sistema linfático (tus ganglios). Se transmite a través del contacto sexual sin protección (vaginal, anal u oral). Identificarlo con exactitud mediante tecnología de laboratorio es vital, ya que requiere un tratamiento diferente y más prolongado que una infección tradicional.

¿Cuáles son los síntomas?

El LGV evoluciona en etapas y sus primeros síntomas pueden ser muy engañosos:

  • Fase inicial (Silenciosa): Entre 3 y 30 días tras el contacto, suele aparecer una pequeña úlcera o llaga en la zona genital o anal. Al igual que ocurre con la sífilis, esta llaga no duele y desaparece sola en unos días. Muchas personas la ignoran pensando que era un simple roce, pero la bacteria sigue avanzando.
  • Fase secundaria (La alerta real): Semanas después, la bacteria viaja a los ganglios linfáticos de la ingle, provocando que se hinchen de forma muy notable, dolorosa y endurecida (formando lo que clínicamente se conoce como “bubones”).
  • Síntomas anales: Si la transmisión ha sido por vía anal, el LGV es conocido por causar una inflamación muy severa del recto (proctitis), acompañada de dolor intenso, sangrado, supuración y sensación constante de querer ir al baño.

Mobiluncus spp

El Mobiluncus es una bacteria anaerobia (que vive sin oxígeno) que a veces se encuentra en cantidades indetectables en la vagina sana. Sin embargo, cuando tus bacterias protectoras (lactobacilos) disminuyen y el pH de tu zona íntima se altera, el Mobiluncus aprovecha para multiplicarse rápidamente. Rara vez actúa en solitario; suele aliarse con otras bacterias como la Gardnerella o el Atopobium para desencadenar una Vaginosis Bacteriana (VB). Identificar si esta bacteria específica forma parte de tu desequilibrio es fundamental para asegurar que el tratamiento que te den realmente limpie todo el ecosistema y no deje patógenos ocultos.

¿Cuáles son los síntomas?

Como el Mobiluncus es uno de los principales motores de la Vaginosis Bacteriana, los síntomas que provoca son los clásicos de esta alteración del microbioma:

  • El síntoma principal: Un flujo vaginal inusual, que suele ser muy líquido, fino y de color blanco, grisáceo o incluso amarillento.
  • Olor característico: Es uno de los grandes responsables de generar ese olor fuerte y desagradable (similar al del pescado) que suele intensificarse significativamente después de mantener relaciones sexuales o durante la menstruación.
  • Molestias recurrentes: Aunque no suele causar el picor extremo de los hongos (candidiasis), sí puede generar una sensación de humedad constante, irritación vulvar leve o escozor al orinar.

Mycoplasma
(Mycoplasma genitalium)

El Mycoplasma genitalium es una bacteria de transmisión sexual cada vez más común, pero aún muy desconocida para la mayoría. Se transmite a través de relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales). Se comporta de forma muy silenciosa, por lo que muchas personas son portadoras sin saberlo. Su principal peligro es que a menudo se confunde con la clamidia o la gonorrea, convirtiendo un diagnóstico exacto, en tu mejor herramienta de cuidado.

¿Cuáles son los síntomas?

La gran mayoría de las infecciones por Mycoplasma genitalium no presentan síntomas iniciales. Sin embargo, cuando la bacteria genera inflamación en la zona íntima, pueden aparecer los siguientes signos:

  • Alteraciones íntimas: Flujo vaginal inusual (cambios en cantidad, color u olor), sangrado leve después de las relaciones sexuales o entre periodos, secreción acuosa y constante por el pene.
  • Molestias recurrentes: Fuerte sensación de ardor, picor o escozor al orinar, dolor pélvico persistente en el bajo vientre y molestias durante las relaciones.
  • Complicaciones si avanza: Si no se detecta a tiempo, en las mujeres puede derivar en la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) y problemas de fertilidad, y en los hombres puede causar inflamación dolorosa en los testículos.

Mycoplasma (Mycoplasma hominis)

El Mycoplasma hominis es una bacteria muy particular. A diferencia de otras infecciones, a menudo forma parte de la flora vaginal natural de muchas mujeres y convive en perfecto equilibrio sin causar ningún daño. Sin embargo, cuando el ecosistema íntimo se altera (ya sea por cambios hormonales, estrés, o por el contacto sexual), esta bacteria puede multiplicarse en exceso. Este sobrecrecimiento es uno de los principales responsables de la Vaginosis Bacteriana, convirtiendo el conocimiento de tu flora en tu mejor herramienta de cuidado.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando se produce un sobrecrecimiento, pueden aparecer los siguientes signos:

  • Alteraciones íntimas: Flujo vaginal inusual (suele volverse más fino, grisáceo o blanquecino), y a menudo acompañado de un olor fuerte y característico (similar al pescado), que puede ser más notorio después de las relaciones sexuales o la menstruación.
  • Molestias recurrentes: Sensación de picor, irritación o escozor en la zona vulvar y vaginal, y molestias leves al orinar.
  • Complicaciones si avanza: Si el desequilibrio se mantiene en el tiempo sin tratar, la bacteria puede ascender y contribuir a desarrollar la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) o causar complicaciones durante el embarazo.

Sífilis
(Treponema pallidum)

La sífilis es una Infección de Transmisión Sexual (ITS) bacteriana causada por el Treponema pallidum. Se transmite a través del contacto directo con una llaga de sífilis durante las relaciones sexuales (vaginales, anales u orales). Sus síntomas pueden confundirse fácilmente con otras afecciones comunes. Si no se trata, la infección se desarrolla en diferentes fases volviéndose cada vez más grave. Dado que las primeras señales a menudo pasan desapercibidas, el análisis de sangre preventivo es tu mejor aliado.

¿Cuáles son los síntomas?

La sífilis evoluciona en etapas, y sus síntomas cambian dependiendo de la fase en la que se encuentre la infección:

  • Fase Primaria: Aparece una única úlcera o llaga (llamada chancro) en la zona genital, anal o en la boca. A diferencia de otras llagas, esta úlcera es firme, redonda y no duele en absoluto. Desaparece sola en unas semanas, haciendo creer a la persona que se ha curado, cuando en realidad la bacteria está avanzando por su cuerpo.
  • Fase Secundaria: Semanas después de que la llaga sane, pueden aparecer erupciones en la piel (muy características en las palmas de las manos y las plantas de los pies) que no pican. Suele acompañarse de fiebre, ganglios inflamados, caída del cabello a parches o fatiga, síntomas que muchos confunden con una simple gripe o alergia.
  • Fases Latente y Terciaria: Si sigue sin tratarse, la infección se vuelve silenciosa (latente) durante años. A largo plazo, puede causar daños muy graves y permanentes en órganos vitales, el corazón, el cerebro y el sistema nervioso.

Tricomoniasis (Trichomonas vaginalis)

La tricomoniasis es una Infección de Transmisión Sexual (ITS) muy común y fácil de curar, causada por el Trichomonas vaginalis. A diferencia de otras infecciones comunes, no está provocada por una bacteria ni por un virus, sino por un parásito microscópico. Se transmite principalmente a través de las relaciones sexuales sin protección. Aunque afecta a ambos sexos, es muchísimo más frecuente que cause síntomas y molestias en las mujeres, mientras que los hombres suelen ser portadores silenciosos que transmiten la infección sin saberlo.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando el parásito prolifera e inflama el ecosistema vaginal, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Alteraciones íntimas: Un cambio muy notable en el flujo vaginal, que suele volverse abundante, espumoso y de un color amarillento o verdoso, acompañado a menudo de un olor fuerte y desagradable.
  • Molestias recurrentes: Intenso picor, ardor, enrojecimiento o irritación en la vulva y la vagina. También es común sentir dolor o molestias al orinar y durante las relaciones sexuales.
  • En portadores masculinos: Aunque es raro que presenten síntomas, algunos hombres pueden notar una leve irritación dentro del pene, ardor después de orinar o eyacular, o una ligera secreción.

Ureaplasma
(Ureaplasma urealyticum / parvum)

El Ureaplasma (en sus variantes urealyticum y parvum) es una bacteria muy peculiar que a menudo forma parte de la flora natural del tracto urinario y genital. Sin embargo, cuando se produce un desequilibrio y se multiplica en exceso, generalmente tras el contacto sexual sin protección, provoca una infección. Como suele ser una bacteria “oportunista” y silenciosa, la gran mayoría de las personas no saben que la tienen alterada, convirtiendo el chequeo preventivo en tu mejor herramienta de cuidado.

¿Cuáles son los síntomas?

La inmensa mayoría de portadores son asintomáticos. Cuando el sobrecrecimiento bacteriano genera inflamación en la zona, pueden aparecer los siguientes signos:

  • Alteraciones íntimas: Flujo vaginal inusual (a menudo asociado a cambios de olor), secreción acuosa o transparente en el pene.
  • Molestias recurrentes: Sensación de ardor, picor o escozor al orinar, irritación persistente en la zona íntima y molestias durante las relaciones sexuales.
  • Complicaciones si avanza: Si la infección no se detecta a tiempo y se vuelve crónica, puede causar inflamación en la próstata en el caso de los hombres, y Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) o complicaciones durante el embarazo en las mujeres.

Vaginosis Bacteriana (Gardnerella vaginalis)

La Gardnerella vaginalis es una bacteria que forma parte de la flora vaginal natural de la mayoría de las mujeres. En condiciones normales, convive en perfecta armonía gracias a los lactobacilos (las bacterias “buenas” que protegen la zona). El problema surge cuando este ecosistema se desequilibra (por estrés, cambios hormonales, uso de jabones agresivos o el contacto sexual) y la Gardnerella se multiplica sin control. Este sobrecrecimiento es la causa principal de la Vaginosis Bacteriana, la alteración vaginal más común en mujeres en edad reproductiva.

¿Cuáles son los síntomas?

Aproximadamente la mitad de las mujeres con un sobrecrecimiento de Gardnerella no presentan síntomas evidentes. Cuando el desequilibrio altera el pH vaginal, las señales más características son:

  • Alteraciones íntimas: Un cambio radical en el flujo vaginal, que suele volverse más fino, acuoso y de color blanco o grisáceo. Su síntoma más inconfundible es un fuerte olor (a menudo descrito como “olor a pescado”), que suele hacerse mucho más intenso después de mantener relaciones sexuales o durante la menstruación.
  • Molestias recurrentes: A diferencia de los hongos, la Gardnerella no suele causar un dolor intenso, pero sí puede provocar un picor leve, irritación en la zona vulvar externa y una ligera sensación de ardor al orinar.
  • Complicaciones si avanza: Ignorar este desequilibrio no solo resulta incómodo, sino que una flora vaginal alterada reduce tus defensas naturales, haciéndote mucho más vulnerable a contraer otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) si hay exposición.

VIH
(Virus de la Inmunodeficiencia Humana)

El VIH es un virus que ataca y debilita el sistema inmunitario del cuerpo (nuestras defensas naturales). Se transmite principalmente a través de fluidos corporales durante las relaciones sexuales sin protección (vaginales, anales u orales) o por contacto directo con sangre infectada. Es vital diferenciar entre el VIH (el virus) y el SIDA (el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), que es la fase más avanzada de la infección. Hoy en día, detectar el VIH a tiempo evita por completo llegar a desarrollar SIDA. Conocer tu estado no es un motivo de miedo, sino la mejor decisión para tomar el control de tu salud y proteger a quienes te rodean.

¿Cuáles son los síntomas?

Puedes ser portador durante años y sentirte perfectamente sano. Cuando el cuerpo muestra señales, suelen dividirse en dos fases:

  • Fase Aguda (Semanas 2 a 4): Poco después de contraer el virus, algunas personas experimentan un cuadro similar a una gripe fuerte: fiebre, dolor de garganta, ganglios inflamados, fatiga o erupciones en la piel. 
  • Fase Asintomática (Años): Tras esa primera respuesta del cuerpo, el virus se multiplica en silencio. Durante esta etapa, que puede durar hasta 10 años, no hay síntomas visibles, pero el virus sigue destruyendo las defensas poco a poco.
  • Fase Avanzada: Si el sistema inmunitario se daña gravemente, aparecen infecciones oportunistas severas y enfermedades asociadas, lo que se conoce como SIDA.

Virus de la Hepatitis B
(VHB)

La Hepatitis B es una infección viral grave que ataca directamente al hígado. Se transmite mediante el contacto con sangre, semen u otros fluidos corporales de una persona infectada, siendo las relaciones sexuales sin protección una de las vías de contagio más comunes. Una de sus características más peligrosas es su alta capacidad de transmisión (es mucho más contagiosa que el VIH). Aunque muchos adultos logran eliminar el virus de forma natural en unos meses, en otros casos la infección se vuelve crónica. Conocer tu estado a tiempo es vital para proteger tu hígado y evitar transmitir el virus a tus parejas.

¿Cuáles son los síntomas?

La mitad de los adultos infectados no presentan ningún síntoma en la fase inicial. Cuando el virus inflama el hígado, pueden aparecer:

  • Alteraciones visibles: El síntoma más inconfundible es la ictericia (coloración amarillenta de la piel y del blanco de los ojos). También es común notar la orina de un color muy oscuro y las heces de color pálido o arcilloso.
  • Molestias generales: Sensación de fatiga extrema y persistente, fiebre leve, náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Dolor localizado: Molestias o dolor en la zona abdominal, específicamente en la parte superior derecha, justo donde se encuentra el hígado.
  • Complicaciones si avanza: Si la infección se vuelve crónica y silenciosa, con el paso de los años puede causar daños irreparables en el hígado, como cirrosis o cáncer hepático.

Virus de la Hepatitis C
(VHC)

El Virus de la Hepatitis C (VHC) es un patógeno que, al igual que la Hepatitis B, ataca directamente al hígado provocando su inflamación. Se transmite fundamentalmente por contacto directo con sangre infectada. Aunque la transmisión sexual es menos frecuente que en otras ITS, el riesgo existe de forma real si hay presencia de sangre (microlesiones, menstruación o sexo anal). A menudo se vuelve crónica sin dar ninguna señal de alarma durante décadas, deteriorando el hígado lentamente.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando la infección avanza y el hígado empieza a sufrir, pueden aparecer los siguientes signos:

  • Fatiga persistente: Una sensación de cansancio extremo y debilidad que no desaparece con el descanso y que a menudo se confunde con el estrés diario.
  • Alteraciones visibles: Al igual que otras afecciones hepáticas, puede provocar ictericia (coloración amarillenta en la piel y el blanco de los ojos), orina muy oscura y heces de color arcilla.
  • Molestias digestivas: Pérdida de apetito, náuseas recurrentes y dolor leve en la zona superior derecha del abdomen.
  • Complicaciones a largo plazo: Si no se detecta, con el paso de los años puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado.

Virus del Papiloma Humano
(VPH)

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común a nivel mundial. Existen más de 100 cepas (tipos) del virus, que se dividen en dos grandes grupos: las de bajo riesgo y las de alto riesgo. Las cepas de alto riesgo son silenciosas pero peligrosas, ya que son la causa principal del cáncer de cuello de útero (cérvix)

Además, es vital entender el papel del hombre en esta infección: la inmensa mayoría de los hombres son portadores asintomáticos. Esto significa que el virus vive en su organismo sin causarles molestias, pero pueden transmitir la enfermedad a sus parejas sin saberlo. Por eso, el diagnóstico temprano en ambos sexos es una responsabilidad compartida.

¿Cuáles son los síntomas?

Cuando el virus se manifiesta, los signos dependen del tipo de cepa:

  • Cepas de bajo riesgo: Suelen causar la aparición de verrugas genitales (pequeños bultos o alteraciones en la piel con forma de coliflor) en la vulva, la vagina, el pene, el escroto o el ano.
  • Cepas de alto riesgo (Oncogénicas): No producen verrugas ni dolor. En las mujeres, provocan alteraciones celulares invisibles a simple vista en el cuello del útero que, si no se detectan y controlan a tiempo, pueden evolucionar hacia un cáncer de cérvix.